Me desperté a tiempo para ir al colegio. Un milagro, porque siempre me quedaba dormida. Eso es lo que pasa cuando no tenés razones para despertarte: como reírte con tus amigos, ver a ese chico especial, o una gran salida después del colegio. Sin embargo, parecía que yo sí tenia una razón…
Asesinar a Austin.
Bueno, no asesinarlo, pero cuestionarlo hasta que esté satisfecha alcanzaría. Como en la única clase que teníamos juntos ayer se fue rapidísimo del aula, antes de que pudiera alcanzarlo, hoy iba a preguntarle qué pasó esa noche. Esa noche en la que perdí a mis amigos y a mi novio.
No es que no hayamos hablado de eso. Lo hablamos, con Molly, Gina y Austin. Más bien lo lloramos… pero todos queríamos intentar de seguir con nuestra vida normalmente, más allá que cuatro amigos estén presos, uno internado y una muerta. Porque si vos no podes pensar que tu vida es genial, por lo menos les das el gusto a las personas de que ellos sí puedan pensar eso.
Así que Nick me había dicho que le pregunte a Austin que había pasado. Aunque me pareció que no era que quería demostrarme algo, sino que en realidad, Nick tenia esa seria duda. Yo también, porque Austin no nos había dicho que el había estado con ellos antes del “incidente”. Igual, tampoco es que le creyera a Nick.
Cuando entré al colegio no vi a Damon. Me sorprendí a mi misma desilusionándome. Pero me centré en mi objetivo y luego de caminar por los pasillos divisé a mi amigo.
-Austin!- él no me escuchaba. –eh!
-Rose, hola- me saludó cortantemente y siguió caminando. Yo lo alcancé.
-Podrías haber llamado ¿no? – le dije
-No soy el único de nosotros que tiene un botón verde en el celular, podrías haber llamado vos también.- me contestó sin siquiera mirarme
-Y lo hice, podrías haber atendido presionando ese botón mágico del que hablás ¿no?
-Prefería estar solo.
-Necesito hablar con vos.
-Dime- me dijo mientras no paraba de caminar.
-Hablé con Nick, antes de que lo llevaran al reformatorio, cuando estaba detenido,y… me dijo que vos estabas ahi antes de que "se les ocurriera robar el kiosco ". ¿Qué pasó?- le pregunté
-Si, yo estaba ahí
-Entonces…¿qué pasó?- le presioné
-Yo, no lo sé. No vi nada, estábamos caminando y yo me demoré atendiendo una llamada, después apareció Molly, la saludé, y cuando iba a seguir caminando ellos ya no estaban.
-Pero el afirma que estabas con ellos
-Si, lo estaba. Pero después no, se esfumaron.
-Ok, gracias… ¿cómo lo llevas?
-¿Hace falta responderte? Estoy solo.- me dijo con tristeza. Se froto la cara y se despeinó su pelo rubio como si no hubiera dormido toda la noche y quisiera sacarse el sueño de encima. Sin embargo yo sabía que no era el sueño lo que lo fatigaba.
-Estas solo porque vos queres. No puedes quejarte de algo que vos mismo elegiste
-Si, si puedo. Mis elecciones no son de lo más correctas siempre.
-¿A que te referis?- le pregunté, pero Molly se acercó y cortó nuestra conversación.
-Chicos… voy a … ir al hospital a ver a Luke al anochecer, ¿me acompañan?- nos preguntó a los dos.
- Yo no puedo- dijo Austin, que por fin habia parado de caminar.
- Yo quisiera, pero mañana hay escuela, el hospital queda lejos de mi casa, llegaría tarde, lo sabés- le respondí apenada por no poder ir.
- No, mañana es feriado.
-Ah, es cierto, Día de la Provincia, entonces sí.- en ese momento me di cuenta que estaba realmente mal. Ya me había olvidado siquiera de algo tan bueno como los feriados.
-Bueno, ¿te paso a buscar a las seis y media?
-Claro- acepté.
Me puse unos jeans y una remera. Nada, más y nada menos. Antes me preocupaba más por como me veía. Pero cuando se compara el problema de “no haber combinado bien la ropa” con el de “mi novio y amigos están presos, mi amiga muerta, Luke internado y Austin ni me habla”, te das cuenta que hay cosas por las que no vale la pena preocuparse, porque eso no es ocuparse.
Molly apareció en la puerta con su auto. Bueno, primero que todo, yo no lo clasificaría como auto, porque creo que hasta una bicicleta va más rápido. Y segundo es de sus padres. Si fuera suyo, ni siquiera me habria pasado a buscar porque ya lo habria destruido ya que acaba de sacar la licencia. Pero, como es mi mejor amiga, me arriesgo a morir en un accidente automovilistico con tal de hacerla feliz.
Después de una larga conversación, me preguntó por Damen.
-Y ese chico nuevo…? Te vi hablando con él y me contó un pajarito que se andaban mandando mensajitos- me dijo Molly intentando de sacarme algo. Era obvio que a ella le parecia hermoso
- ¿Qué pajarito?- le pregunté
-Ah no se, es secreto. Nunca lo vas a saber
- Austin, no?
- Si -.-
-Es buena onda, aparte que me defendió de unos imbeciles- le expliqué recordando el momento.
-Mmm… entonces es el chico nuevo, pero eso no significa nada por que además es tierno, sexy, lindo y bueno?. Es el hombre perfecto. – me dijo mientras me sonreía malvadamente.
Yo ya sabía lo que se me venia. Discurso en tres, dos uno...
-Aha, me refiero a que o podes no olvidar a Nick y seguir completamente enamorada de él aunque haya pasado eso o empezar una nueva historia con él.
-No quiero elegir.
-No podes tener lo mejor de los dos mundos. No sos Hannah Montana. Además, ya paso bastante tiempo desde el incidente. Que le justicia se tarde tanto tiempo en llevarlo a un reformatorio es otra cosa. Ya podrias seguir adelante.
Cuando llegamos al hospital…Intenté imaginar que él estaba solamente dormido.
No pude.
Un montón de aparatos ocupaban el lugar a los lados de su camilla. Su pelo pelirrojo resaltaba en la sala blanca y monótona, y su piel hacía juego con la pintura de las paredes.
Molly tomó su mano, le empezó a hablar y a llorar. Me fui de la sala para darle más privacidad y casi choco con el médico de Luke.
Con un nudo en la garganta, le pregunté el diagnóstico.
- Él está… sabes que no sufre ¿no?. Pero… es como… si no quisiera despertar. Tal vez es el destino ¿crees en eso?- me preguntó
-No. El destino lo hacemos nosotros. Si creyera en eso… no dejaría a Luke aquí. Me refiero a que, sí, lo dejo en las manos del destino, pero sobre todo en las de él. Tal vez también en las de dios, no lo sé.
-Dicen, no hay que tenerle miedo a la muerte. Nunca se la encuentra. Si no esta, vos sos, si ella está, vos ya no sos.- me dijo.- De todas formas… ya te lo dije, aunque suene cruel que te lo diga… él no quiere despertar.- me dijo clavandome sus ojos celestes. Me había enojado con él pero no iva a matar al mensajero por traer una mala noticia como en la antigüedad. Él no era cruel, lo cruel era la verdad.
-No sé por qué no vino… no tenia nada que hacer, mañana es feriado. –murmuró Molly en el auto refiriendose a la ausencia de Austin, mientras me llevaba a casa.
-Si. Está adolorido, prefiere estar solo. Me parece que lo de los chicos fue el colmo para él y más todavía que haya pasado al instante en el que él estaba con ellos. Está confundido… Pero,¿ vos no los viste a los chicos a lo lejos cuando lo saludaste?
-¿Qué?- me preguntó confundida
-Él me dijo que estaba con los chicos, pero se demoró atendiendo una llamada y luego te encontró a vos y te saludó. Cuando siguió, los chicos ya no estaban.
Se hizo el silencio
-No entiendo. ¿Qué pasa?- le pregunté tan confundida como ella.
-Rose, yo ese dia me quede en casa- me dijo mirándome fijamente a mí en vez de a la carretera.


